CRIBADO DE LA
ESCOLIOSIS IDIOPÁTICA DEL ADOLESCENTE
Autora:
María Jesús Esparza Olcina y Grupo PrevInfad
Cómo citar este artículo: Esparza Olcina MJ. Cribado de la escoliosis idiopática del adolescente. En: Recomendaciones PrevInfad/PAPPS [en línea]. Actualizado 1 de junio de 2026 [consultado DD-MM-AAAA]. Disponible en https://previnfad.aepap.org/monografia/escoliosis
La autora
declara que no tiene conflictos de intereses en relación con el tema abordado
en este documento.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
DEFINICIONES
MAGNITUD DEL PROBLEMA
PREGUNTAS CLÍNICAS ESTRUCTURADAS
COSTO-EFECTIVIDAD DEL PROGRAMA DE
CRIBADO
RECOMENDACIONES DE GRUPOS DE EXPERTOS
RESUMEN DE LA EVIDENCIA
BALANCE RIESGO-BENEFICIO
RECOMENDACIONES DE PREVINFAD
ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
En este texto nos
vamos a referir exclusivamente a la escoliosis idiopática del adolescente
(EIA), ya que los otros tipos de escoliosis tienen una evolución natural y una
repercusión clínica y pronóstico totalmente diferentes.
El cribado de la
escoliosis idiopática del adolescente (EIA) es un tema polémico y que presenta
una gran variabilidad en la práctica pediátrica, tanto en España como a nivel
internacional (1).
Para unos, la
escoliosis es un problema meramente estético, mientras que en el otro extremo
están los partidarios de detectar precozmente el trastorno, con el objetivo de
detener su evolución.
Además, existe
falta de consenso entre las distintas instituciones prestigiosas que se han
pronunciado: a favor del cribado SRS (Scoliosis Research Society), POSNA
(Pediatric Orthopaedic Society of North America), AAP (American Academy of
Pediatrics) y AAOS (American Academy of Orthopaedic Surgeons) (2). En contra: NHS (National Health Service) de
Reino Unido (3). No encuentra suficiente
evidencia para hacer la recomendación la USPSTF (U. S. Preventive Services Task
Force) (4).
Cuando hablamos de
cribado es importante tener en cuenta que se trata de una actuación sobre
población sana, y que su objetivo es conseguir mejorar los resultados en salud
de la población. Si el cribado no cumple este objetivo, sería entonces mejor
esperar a que hubiese síntomas para intervenir y en este caso el cribado
perdería todo su sentido (5).
Por otro lado, la
escoliosis genera ansiedad en las familias y en los adolescentes afectados por
temor a la deformidad posible y a repercusiones negativas en la vida futura de
estos jóvenes, lo que produce presión social sobre clínicos y traumatólogos.
En la génesis de la
EIA se han implicado diversos factores desencadenantes, que todavía permanecen
en el terreno de la hipótesis. Se ha observado relación entre prevalencia de
EIA y latitud geográfica, y entre esta y edad de la menarquia, sugiriendo la posible
influencia de la luz solar y de los niveles de melatonina en la aparición y
mayor potencial de progresión de la EIA (6).
Se ha sugerido que la osteopenia puede ser un factor de progresión (7) y se están estudiando factores genéticos, a
través de estudios de ADN, para perfilar posibles anomalías genéticas
implicadas en la EIA (8) (9)
DEFINICIONES
Escoliosis: es la desviación tridimensional de la columna vertebral. Incluye la
rotación vertebral.
Según su causa:
Escoliosis idiopática: no existe causa
aparente.
Escoliosis secundaria: escoliosis ocasionada
por anomalías congénitas, enfermedades neuromusculares, metabolopatías,
tumores, displasias óseas, etc.
Según la edad de
aparición:
Escoliosis infantil: escoliosis que aparece
antes de los tres años de edad.
Escoliosis juvenil: aparece entre los 4 y los
9 años.
Escoliosis del adolescente: escoliosis que se
da entre los 10 años y la madurez esquelética.
Escoliosis
idiopática del adolescente: curvatura tridimensional
de la columna que aparece a partir de los 10 años en niños sanos y que no está
relacionada con ninguna patología subyacente. Se considera clínicamente
significativa una curva superior a 10° (ángulo de Cobb) y con evidencia de rotación
vertebral.
Ángulo de Cobb: sobre una radiografía anteroposterior de la columna vertebral, es el
ángulo que forman las vértebras más inclinadas en la parte superior e inferior
de la curva. Se traza la perpendicular al platillo superior de la vértebra
limitante superior y la perpendicular al platillo inferior de la vértebra
limitante inferior (figura 1).
Figura 1. Ángulo de Cobb.
Imagen
tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Escoliosis
Signo de Risser: indica la madurez esquelética en el cartílago de crecimiento de la
cresta ilíaca.
Test de Adams: es el test de cribado más empleado en Atención Primaria. Valora la
asimetría del tronco desde detrás, con el niño flexionado hacia delante. El
observador debe bajar su línea visual y mantenerla alineada con las escápulas,
de forma simultánea a la flexión del tronco. Es positivo cuando aparece una
giba a nivel dorsal o lumbar (figura 2).
Escoliómetro de
Bunnell o inclinómetro: es un instrumento que mide la
inclinación del tronco (un ángulo de inclinación del tronco [AIT] de 7° con el
escoliómetro corresponde aproximadamente a una curva con ángulo de Cobb de 20°)
(10) (figura 2).
Figura 2. Test de
Adams y escoliómetro.
Imagen
tomada de https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3479427/figure/F1/ con
licencia Open Acces Creative Commons.
MAGNITUD DEL
PROBLEMA
PREVALENCIA
La prevalencia de
la EIA varía entre 0,35 y 13%, dependiendo del ángulo de Cobb considerado, de
la edad y del sexo de los pacientes. En un estudio realizado en Grecia,
considerando curvas con un ángulo de Cobb de más de 10° en 82 901 niños de
entre 9 y 14 años, la prevalencia fue de 1,7% (11).
En un estudio canadiense, con 29 195 niños de entre 8 y 15 años, la
prevalencia de escoliosis de más de 5° fue 4,2%, más de 10° 1,8%, más de 20°
0,34% (12). En una revisión sistemática, que
incluyó 36 estudios sobre cribado de EIA, la estimación de la prevalencia a
través de los estudios fue, para curvas mayores de 10°: 1,3% (IC 95%: 1,0-1,7);
mayores de 20°: 0,2% (IC 95%: 0,2-0,3) (13).
Se considera que
solo el 10% de las EIA son curvas progresivas, y son las que llegan a los 50°
de curvatura las que más posibilidades tienen de seguir empeorando después de
la madurez esquelética, lo que suele ser la principal indicación para la
cirugía. Las que no llegan a 30° no suelen progresar (14).
La prevalencia es
similar en niñas y niños en curvas de alrededor de 10°, pero si se consideran
curvas de más de 30°, la relación mujer:varón cambia a 10:1.
CALIDAD DE VIDA, SUPERVIVENCIA
Y PROBLEMAS DE SALUD
En un estudio
realizado solo en mujeres, se ve que las pacientes con EIA sufren baja
autoestima, síntomas depresivos y más quejas físicas que las chicas de su misma
edad sin este problema (15). Sin embargo, un
estudio sueco determina una calidad de vida aceptable utilizando dos
instrumentos validados, en pacientes con EIA antes y después de ser
intervenidos, por lo tanto, con EIA de más de 40°: antes de la cirugía, con
Euroqol EQ-5D obtienen un puntaje de 0,76 (DS: 0,02), cuando la referencia para
la población sueca de 20 a 29 años es de 0,89 (salud perfecta:1); con el
cuestionario específico para escoliosis SRS-22r, el resultado fue 3,8 (DS: 0,1)
sobre un máximo de 5 (peor resultado posible: 1; mejor: 5) (16).
En una revisión
reciente, que sigue pacientes durante 25 años tras la madurez esquelética (17), la encuesta de calidad de vida relacionada con
la salud dio resultados equiparables con los controles en todos los dominios
excepto en la puntuación de autoimagen (SRS-22: 2,8 vs 3,4; p<0,001).
Hay controversias
en los estudios en referencia al dolor de espalda, unos no encuentran mayor
incidencia que en la población general (18),
mientras otros hallan un riesgo del doble, ajustando tanto por sexo como por
curso escolar (19).
A largo plazo no se
aprecia un aumento de la mortalidad global (probabilidad de supervivencia 0,55
[IC 95%: 0,47-0,63]; en la población general se estimó en 0,57), como se
concluye en un estudio de 50 años de seguimiento de 117 pacientes con EIA no
tratada, que se compararon con 62 controles. En casos de curvas muy graves
(>80°) de vértice en el tórax, existe mayor riesgo de insuficiencia
respiratoria con OR: 9,75 (IC 95%: 1,15-82,98) comparados con curvas graves
lumbares (>50°); y un ángulo de Cobb mayor de 50° al alcanzar la madurez
esquelética se asoció a una probabilidad mayor de tener insuficiencia
respiratoria en el futuro. También en este estudio, los pacientes refieren
haber tenido dificultades de la vida diaria como la compra de ropa,
limitaciones físicas y dolor de espalda de grado moderado .
En una revisión de
2013 (20) se seleccionan los estudios
publicados de pacientes con EIA con un seguimiento a largo plazo sin
tratamiento y que valoraran el tamaño de la curva, la mortalidad, la función
pulmonar, la función física de la espalda y la calidad de vida. Concluye que la
EIA no aumenta la mortalidad, produce insuficiencia respiratoria en grandes
curvas mayores de 110° y fatiga en curvas mayores de 80°. Las curvas de más de
40°, al alcanzar la madurez esquelética, siguen aumentando posteriormente (20°
en 33 años) y las de 50 a 75° aumentan 29,4° en 40 años.
PREGUNTAS CLÍNICAS ESTRUCTURADAS (figura 3)
- ¿El cribado de la escoliosis en las revisiones de adolescentes
asintomáticos conduce a mejores resultados de salud que no cribar?
- ¿El test de cribado es simple y preciso?
- ¿En adolescentes con escoliosis leve cuál es el riesgo de que
progrese a escoliosis grave?
- ¿En adolescentes con escoliosis, el tratamiento es eficaz?
- ¿El cribado de la escoliosis tiene daños potenciales?
- ¿El tratamiento de la escoliosis tiene daños potenciales?
Figura 3: Marco
analítico* para representar las preguntas, resultados buscados y posibles daños
potenciales (21).
* Adaptado con permiso de la USPSTF.
1¿El cribado de la escoliosis
en las revisiones de adolescentes asintomáticos conduce a mejores resultados de
salud que no cribar?
No se han encontrado estudios que respondan a
esta pregunta, aunque sí hay datos sobre la calidad de vida, supervivencia y
problemas de salud en personas con EIA.
2. ¿El test de cribado es
simple y preciso?
Un test de cribado
debe ser una prueba simple, segura, precisa, válida y con un punto de corte
bien establecido.
La capacidad
discriminatoria de una prueba diagnóstica entre enfermos y no enfermos la
proporciona su sensibilidad y especificidad, y el rendimiento de la misma la
dan los valores predictivos (22).
La evaluación de la
validez de cualquier test diagnóstico requiere un patrón oro (o gold estándar)
con el que comparar el test. En el cribado de la escoliosis los patrones oro
aplicados en los distintos estudios son bien el ángulo de Cobb en una
radiografía, bien la necesidad de tratamiento con corsé o de tratamiento
quirúrgico. El primer problema pues, es que no hay un patrón oro uniforme,
además hay estudios que toman como punto de corte del ángulo de Cobb en una
radiografía 5°, otros 10°, otros 20°. Si el patrón oro es la necesidad de
tratamiento, también los criterios para tratar varían de unos estudios a otros.
Para el cribado se
dispone del test de la flexión dorsal del tronco o test de Adams, y de la
medición del AIT (ángulo de inclinación del tronco) con un escoliómetro (figura
2).
Test de Adams:
Es el test
diagnóstico generalmente empleado en el cribado de la escoliosis en atención
primaria. Valora la asimetría del tronco desde detrás, con el niño flexionado
hacia delante. Se considera positivo cuando el torso del niño no está
completamente paralelo al suelo, sino que presenta una giba a nivel dorsal o
lumbar. Un test de Adams positivo significa que el paciente presenta una
rotación en el tronco y una posible escoliosis (23).
Es un test simple y
seguro, pero como apreciación subjetiva que es, varía mucho su precisión según
la formación del explorador.
El valor predictivo
positivo del test de Adams varía en función del ángulo de la curva que se
considere relevante y de la experiencia del explorador. En un estudio de
validez de pruebas diagnósticas, para un ángulo de Cobb de 20°, su sensibilidad
fue 92% (IC 95%: 85-100), pero su especificidad fue relativamente baja (60%, IC
95%: 47-74) (24). Da lugar a muchos falsos
positivos y por lo tanto a muchas exploraciones radiológicas y derivaciones.
Para mejorar el
rendimiento del test, la Guía de Práctica Clínica Italiana propone utilizar un
escoliómetro (25).
Escoliómetro:
Es un instrumento
que mide el ángulo de inclinación del tronco (AIT) con el paciente inclinado,
en la misma postura que para el test de Adams (28),
correspondiendo aproximadamente un AIT de 7° a un ángulo de Cobb en la
radiografía de 20° (10).
El clásico estudio
ya mencionado de Côté (24), que evalúa el
rendimiento del test de Adams y del escoliómetro, encuentra para curvas con un
ángulo de Cobb de 20°, una sensibilidad del escoliómetro de 71% (IC 95%: 59-84)
y una especificidad de 83% (IC 95%: 73-93) considerando positivo un AIT >5°.
Este estudio se realizó en el contexto de un hospital terciario con pacientes
con exploración clínica compatible con escoliosis, por lo que pueden no
coincidir sus resultados con los test realizados en el contexto de un programa
de cribado.
Un estudio
realizado en Taiwan, sí estudia la precisión del escoliómetro en el contexto de
un programa de cribado escolar, con 33 596 niñas. Su objetivo es
determinar el punto de corte óptimo para practicar la radiografía. En la Tabla
1 se detallan los VPP para distintos AIT y distintos ángulos de Cobb. El autor
concluye que el punto de corte óptimo es difícil de determinar (26). Vemos, por ejemplo, que con un AIT ≥7º la
probabilidad de tener una escoliosis de más de 10º de ángulo de Cobb sería un
40%, mientras que si consideramos un AIT ≥10º, sería de un 57,8%.
Tabla 2. Valores
predictivos positivos del escoliómetro en un programa de cribado escolar (26).
|
|
Ángulo de Cobb |
|||
|
AIT (°) |
≥10° |
≥20° |
≥30° |
≥40° |
|
≥5 |
28,3 |
4,0 |
0,8 |
0,4 |
|
≥6 |
34,8 |
6,1 |
1,6 |
1,0 |
|
≥7 |
40,0 |
9,5 |
2,8 |
1,8 |
|
≥8 |
47,9 |
15,5 |
3,4 |
2,0 |
|
≥9 |
54,1 |
20,4 |
5,1 |
3,1 |
|
≥10 |
57,8 |
23,4 |
4,7 |
3,1 |
AIT: ángulo
de inclinación del tronco
La lectura del
escoliómetro en niños obesos, debido a que los relieves óseos son más
atenuados, da cifras menores que en niños sin sobrepeso, por lo que se sugiere
corregir el punto de corte en niños con IMC >p85 (27).
Se ha establecido en 7º el punto de corte de AIT en niños sin sobrepeso
(aproximadamente corresponde a 20º de ángulo de Cobb), y en 5º de AIT en niños
con IMC >p85.
Actualmente existen
varias aplicaciones para teléfonos móviles con función de escoliómetro, y
alguna de estas aplicaciones ha sido validada (28)
(29).
Para que el
teléfono móvil se adapte al relieve de la espina dorsal se ha ideado una base
acrílica que remeda la forma del escoliómetro (30).
Además,
recientemente se ha validado una aplicación para teléfonos móviles que mapea la
superficie del dorso, que según los autores del estudio mejora la precisión del
escoliómetro, se equipara a la precisión de la Rx y podría ser interesante
tanto para diagnóstico como para el seguimiento (31).
Validez del
programa de cribado
Un programa de
cribado no es solamente aplicar un test, es un proceso continuo, un sistema
organizado en el que existen muchos otros factores: adiestramiento de los
profesionales que lo aplican, uniformidad en su aplicación, estructura para
atender posteriormente la demanda derivada del cribado, tener prevista
provisión de costes, etc. (5).
Los estudios que
calculan la sensibilidad de un programa de cribado de escoliosis han tenido que
seguir a toda la población hasta la madurez ósea, incluyendo a los casos que se
han diagnosticado de EIA fuera del cribado (falsos negativos del programa), o
bien han tenido que practicar el patrón oro a toda la población cribada
(radiografía para determinar ángulo de Cobb) en un estudio transversal.
En 2018 la USPSTF
publica una RS (32) en la que fundamenta la
última actualización de su documento sobre cribado de la EIA, y que sobre la
precisión de las pruebas de cribado (33) (34) (35) aprecia una mejor precisión cuanto más
número de test de cribado se aplican a cada adolescente. En estudios que
utilizaron test de Adams y escoliómetro la sensibilidad fue del 71,1%;
especificidad 97,1%, falsos positivos 2,9% y falsos negativos 28,9% (n=2242) (34). Cuando se realizó solo test de Adams la
sensibilidad fue del 84,4% y la especificidad 93,4 (n=2700) (36).
En 2026 (37) ha sido
publicada una RS con metaanálisis sobre la eficacia y el coste de los programas
escolares de cribado de la EIA. Incluyen 34 estudios con 2,8 millones de
estudiantes, encontrando una prevalencia global de 0,66% en curvas >10º,
0,33 en >20º y 0,02 en >40º. La sensibilidad varió entre 74 y 100%, la especificidad
entre 80 y 99%. Los niños identificados por cribado tenían curvas más leves
(28º vs 40º) y menor probabilidad de requerir cirugía (OR: 0,27). El nº
necesario a cribar para iniciar cualquier tipo de tratamiento fue entre 448 y
2234 y el costo por alumno varió entre 0,47 y 55 US$. La principal limitación
fue la heterogeneidad de los estudios.
Diagnóstico de
EIA con y sin programa de cribado
En un estudio de
EE.UU. (n=2242) (34) las curvas detectadas
eran similares en los niños detectados por cribado que en los niños detectados
clínicamente, sin embargo, en un estudio realizado en Hong Kong (n=306 082) (35) las curvas detectadas por cribado eran menores:
50,9% de los casos detectados por cribado vs 26,2% de los falsos negativos,
detectados posteriormente por la clínica, tenían curvas de entre 10º y 19º.
Dos estudios
holandeses bien realizados, planificados como dos fases de la misma
investigación que pueden dar respuestas. El primero (38)
es un estudio de cohorte retrospectiva de pacientes con EIA que han terminado
el tratamiento (corsé o cirugía o ambos), que encuentra una sensibilidad del
programa de cribado del 55%; los pacientes detectados por cribado tenían un
ángulo de Cobb significativamente menor (28° contra 40°; p<0,01) que los
pacientes detectados por otras vías y menor probabilidad de cirugía (45% contra
75%; p=0,01) con una OR de cirugía para pacientes cribados de 0,27 (IC 95%:
0,12-0,60). Pero los autores señalan una alta probabilidad de dos sesgos
característicos de los cribados: que los casos más rápidamente progresivos no
se hayan detectado por cribado, siendo además con frecuencia los más graves
(sesgo de duración del proceso), y que se hayan tratado más los casos cribados
por ser detectados más precozmente y sin embargo lleguen menos a la cirugía por
ser casos más leves (sesgo de sobretratamiento). Ambos sesgos sobreestiman la
eficacia del cribado.
Para aclarar si
estos sesgos invalidan o no los resultados, los mismos autores (39) llevan a cabo un estudio de casos-controles.
Los casos eran pacientes con EIA intervenida que se aparearon por edad y sexo
con dos controles elegidos al azar entre jóvenes sanos. La variable de
exposición era haber sido cribado o no para escoliosis. La OR para haber sido
cribado fue 1,44 (IC 95%: 0,77-2,68; p=0,25): el
cribado no redujo la probabilidad de cirugía. Los pacientes detectados por el
cribado eran significativamente más jóvenes (años adicionales de preocupación
sobre la enfermedad) y tenían más probabilidad de llevar corsé antes de la
cirugía (OR 3,1; IC 95%: 1,3-7), sin mejores resultados finales.
También a este
respecto son interesantes dos estudios que comparan las derivaciones antes y
después de la suspensión del programa de cribado de la EIA.
El primero es un
estudio realizado en Canadá, en 2007 (40), que
compara las derivaciones durante una época en que en Canadá se realizaba
cribado en las escuelas, con una muestra posterior sin cribado. Consideran
derivación inapropiada si se derivaban los pacientes con menos de 10° de ángulo
de Cobb y derivación tardía si tenían más de 30° con inmadurez o más de 40° con
madurez esquelética. En la tabla 3 se comparan los resultados observados en dos
estudios previos a la suspensión del cribado, con el estudio de 2007 (sin
programas de cribado). Han disminuido considerablemente las derivaciones de
curvas mínimas, pero han aumentado lo que los autores consideran derivaciones
tardías.
Los autores no
proponen que se reinstaure el cribado de la EIA en Canadá, pero sí que se
mejore la comunicación y la formación entre los niveles asistenciales, para
optimizar las derivaciones.
Tabla 3.
Comparación de las derivaciones a atención especializada, antes y después de la
suspensión del cribado de la EIA en Canadá (39) (40).
|
|
N |
Derivados |
D inapropiadas (<10º) |
D adecuadas |
D tardías (>30° inm;
>40° mad) |
|
Canadá con cribado |
|||||
|
Morais 1985 |
29 195 |
9,8% |
61,8% |
37,2% |
1% |
|
Robitaille 1984 |
6873 |
10,4% |
79,9% |
19,2% |
0,8% |
|
Canadá sin cribado |
|||||
|
Beausejour 2007 |
No cribado |
489 |
42,1% |
39,3% |
9,6% |
El segundo es un
trabajo similar realizado en Noruega (41), en
el que llevan a cabo un estudio prospectivo entre 2003 y 2011 (sin programa de
cribado), evaluando las características de los pacientes derivados por EIA a un
hospital terciario, y los tratamientos que se les aplican. Los comparan con los
pacientes atendidos en ese mismo hospital cuando había programa de cribado
escolar de la EIA (1976-1988). Sin programa de cribado el 71% de los casos son
detectados por la familia, amigos o por los propios pacientes, el 27% por
personal sanitario y el 2% por otro tipo de profesional. El 60% tienen un
Risser ≥3 y la curva principal en la primera consulta es 37,8°±14,5°.
Comparando con la cohorte derivada cuando había programa de cribado, en 1976-88
se trataron más pacientes con corsé (68%) que en 2003-11 (38%), pero en este
último período se intervinieron el 62% mientras que anteriormente era el 32%
(OR: 3,5; IC 95%: 1,6-7,5). Concluyen que, en ausencia de cribado, la mayoría
de los casos son detectados por profanos en medicina y llegan con curvas
demasiado avanzadas para el tratamiento con corsé, y que aunque el estudio
tiene limitaciones (sobre todo por comparar un estudio prospectivo con datos de
registros médicos de 20 a 30 años de antigüedad, distintas técnicas
quirúrgicas, etc.), sugieren que se divulguen las guías de práctica clínica
para mejorar las derivaciones, en caso de no existir programa de cribado.
Por tanto, parece
que cuando no hay cribado las curvas, cuando llegan al especialista, son
mayores, así como la madurez esquelética, lo que puede dar lugar a que el
paciente llegue tarde para el tratamiento conservador que, podría evitar
cirugías.
3. ¿En adolescentes con
escoliosis leve cuál es el riesgo de que progrese a escoliosis grave?
La EIA puede
permanecer estable o puede aumentar a lo largo de la adolescencia. Su evolución
depende de la magnitud de la curvatura, de la edad de presentación, de la
madurez esquelética y, en niñas, de la presentación antes o después de la
menarquía (14) (42)
La progresión es
mayor durante el brote de crecimiento puberal (43).
Se han desarrollado
modelos predictivos, con el objetivo de predecir qué paciente con EIA va a
evolucionar a una curva grave, va a quedar estabilizado o, incluso, va a
mejorar espontáneamente (42). En un estudio
realizado en Singapur (44), analizan 279 casos
de EIA detectadas por cribado y encuentran que el factor más importante para
que la curva sea mayor de 30° al fin de la madurez esquelética, es que la
magnitud de la misma al diagnóstico sea mayor de 25° (VPP: 68,4%; VPN: 91,9%).
El peor pronóstico lo tendrían niñas de menos de 12 años, prepuberales, con
ángulo de Cobb mayor de 25° al diagnóstico (82,23% de riesgo de progresión a
30° o más), y el mejor pronóstico, un varón pospuberal de más de 12 años con
curva menor de 25° (2,39% de riesgo). Se considera que las curvas de menos de
30° tras la madurez esquelética es poco probable que empeoren (14).
Una revisión
publicada en 2025 valora la evolución de la curva de 58 pacientes con EIA no
tratados quirúrgicamente, durante una media de 25 años desde la madurez
esquelética (17). Eran curvas de 30º a 40º que
aumentaron a razón de 0,5º por año, por lo que el 46,7% de pacientes superaron
finalmente los 50º, a 39 se les había tratado con corsé en la adolescencia, y
tres de ellos se trataron con cirugía después de la encuesta.
Los mismos autores
del estudio BRAIST (45) (primer ensayo clínico
sobre la eficacia del corsé) proponen un sistema de predicción de la evolución
de la curva para seleccionar a los pacientes que más se pueden beneficiar del
corsé (46). El modelo final propuesto incluye
la edad, sexo, IMC, madurez ósea (Risser) y ángulo de Cobb. El modelo mostró,
según los autores, una discriminación alta, clasificando a los pacientes como
de bajo riesgo si su probabilidad de buen pronóstico superaba el 70% (punto de
corte con una especificidad del 92% y valor predictivo positivo del 89%), lo
que los haría candidatos a observación expectante (en el estudio eran el 26% de
la muestra).
4.¿En adolescentes con
escoliosis, el tratamiento es eficaz?
4.1. Ejercicio físico:
Una revisión
sistemática Cochrane de 2024 (47) que incluye
13 ensayos clínicos, concluye que la evidencia actual sobre la eficacia del
ejercicio terapéutico es todavía dispersa debido a la heterogeneidad de los
estudios, a los tamaños de muestra pequeños y a comparaciones muy distintas.
Solo hubo un estudio que siguiese a los pacientes hasta el final del
crecimiento (48) mostrando eficacia de
ejercicios específicos para la escoliosis (EEE) sobre ejercicios tradicionales,
pero su resultado resulta debilitado por otros estudios de menor duración. Los
autores remarcan que harían falta más ensayos clínicos para fortalecer esta
evidencia.
Un ensayo clínico
aleatorizado (ECA) posterior y no incluido en esta revisión sistemática (RS),
que incluye un grupo de corsé nocturno, un grupo de EEE y un grupo control, no
encuentra eficacia de los EEE (49).
A pesar de ello, el
ejercicio físico debe recomendarse en los niños con escoliosis, igual o más que
en cualquier otro niño, para mejorar el control neuromotor y postural de la
columna, así como para fortalecer el tono de los músculos torácicos y lumbares (25).
4.2. Corsé:
En los estudios
sobre tratamiento, históricamente han faltado ECAs. La propia naturaleza de
esta patología hace muy difícil aleatorizar y cegar estos tratamientos. El
proceso, además, es muy largo en el tiempo.
La biblioteca
Cochrane ha actualizado en 2015 su RS sobre tratamiento de la EIA (50) evaluando la eficacia del corsé comparando con
no tratamiento o con otros tratamientos. Miden calidad de vida, discapacidad,
evolución de la curva y problemas psicológicos. Se incluyeron siete estudios,
cinco planeados como ECA y dos como ensayos prospectivos controlados. Hubo una
tasa muy alta de pérdidas en los ECA, sobre todo debido a las grandes
dificultades en la aceptación de la aleatorización por parte de los padres. No
pudieron hacer metaanálisis debido a la heterogeneidad de los estudios.
Todos los estudios
incluidos en esta RS, mostraban que el corsé disminuye la progresión de la
curva.
El estudio más
destacado de esta revisión sistemática es el estudio BRAIST (Bracing in
Adolescent Idiopathic Scoliosis Trial) (45);
su objetivo fue determinar la eficacia del corsé, comparado con observación en
la prevención de la progresión de la curva a 50° o más (indicación habitual de
cirugía). Es un estudio multicéntrico, que se ha realizado en 25 instituciones
de EE. UU. y Canadá. Se diseñó inicialmente como un ensayo clínico
aleatorizado, pero debido a que muchas familias no aceptaban la aleatorización
(por preferir un determinado tratamiento), se incluyó un grupo de pacientes que
eligieron el tratamiento. Por lo tanto, este estudio incluye una cohorte
aleatorizada (ECA) y una cohorte que ha elegido el tratamiento, con idénticos
criterios de inclusión, protocolos y valoración del resultado.
Para el resultado
de no alcanzar los 50º de ángulo de Cobb (límite establecido para la cirugía)
al final del tratamiento, el ECA (N=116) obtuvo un RR de 1,79 (IC 95%:
1,29-2,50) y el estudio de cohortes (N= 242) obtuvo RR de 1,50 (IC 95%:
1,19-1,89). Además, es el único estudio que valoró efectos adversos, no
encontrando diferencias entre los grupos de tratamiento y de control ni en el
porcentaje de adolescentes con algún efecto adverso (RR: 1,27, IC 95%: 0,96
-1,67) ni el dolor de espalda, que es el efecto adverso más común (RR: 0,72; IC
95%: 0,47-1,10).
Posteriormente se
ha publicado un ECA realizado en Suecia (49)
que compara un grupo de corsé nocturno (8 horas) con un grupo de ejercicios
específicos para escoliosis (EEE) y un grupo control de ejercicio estándar una
hora diaria. Considera éxito del tratamiento el aumento del ángulo de Cobb
menos de 6º. Reclutan a 145 pacientes de 9 a 17 años, 45 en cada grupo, con
escoliosis con ángulo de Cobb entre 25º y 40º. El corsé nocturno obtuvo éxito
en 76% de los pacientes, 53% en el grupo control (OR: 2,7; IC 95%: 1,1-6,6); el
grupo de EEE tuvo éxito en el 58% (OR: 1,2; IC 95%: 0,5-2,8). Concluyen que el
corsé nocturno puede ser una intervención eficaz alternativa en pacientes que
rechazan el uso continuo del corsé. El EEE no resultó eficaz en este estudio.
Con el objetivo de
evitar sobretratamientos, como ya se ha comentado antes, los mismos autores del
estudio BRAIST proponen un sistema de predicción de la evolución de la curva
para seleccionar a los pacientes que más se pueden beneficiar del corsé (46). El modelo final propuesto incluye la edad,
sexo, IMC, madurez ósea (Risser), ángulo de Cobb y características del
tratamiento. El modelo mostró, según los autores, una discriminación alta.
Clasificando a los pacientes como de bajo riesgo si su probabilidad de
predicción era ≥0,7, con una especificidad del 92% y valor predictivo positivo
del 89%.
Recientemente se ha
validado en francés, y está en fase de validación en inglés, un cuestionario
enfocado a determinar las barreras para el uso del corsé, para identificar los
pacientes que pueden ser peor cumplimentadores del tratamiento y poder establecer
con ellos diálogo personalizado al respecto (51).
4.3. Tratamiento
quirúrgico:
El punto de corte
para la intervención quirúrgica varía en los distintos estudios y no solo se
basan en el ángulo de Cobb, sino en otros parámetros de predicción de la curva.
En el ensayo clínico BRAIST, el límite para la cirugía se estableció en 50° de ángulo
de Cobb (45).
El tratamiento
quirúrgico más habitual durante décadas ha sido la fusión espinal posterior. En
la mayoría de los estudios los resultados son satisfactorios, pero el debate
sobre la posible degeneración discal a largo plazo ha propiciado la
implementación de nuevas técnicas sin fusión espinal. Una técnica que se ha
extendido es el tensado vertebral o fijación dinámica del cuerpo vertebral
(vertebral body tethering). Consiste, en resumen, en utilizar un tensor
flexible para limitar el crecimiento de la zona convexa de la columna (52). La Scoliosis Research Society reconoce que
esta técnica puede ser eficaz para algunos pacientes con EIA, y que la elección
debe establecerse en diálogo continuo con los pacientes y familias, ya que los
resultados no muestran una diferencia relevante en los resultados, comparados
con la fusión vertebral posterior (53).
4.4. ¿El
tratamiento en pacientes detectados por cribado reduce la progresión de la
curva?
La respuesta a esta
pregunta la da la eficacia del tratamiento conservador, apartados 4.1 y 4.2.
5.¿El cribado de la
escoliosis produce daños potenciales?
El cribado detecta
curvas leves, que no son indicación habitual de corsé. En esas etapas precoces
no hay un tratamiento eficaz que evite la progresión de la escoliosis. Se
detecta un alto porcentaje de casos que nunca van a progresar a curvas
tributarias de posible tratamiento. Pero, sin embargo, motivan un alto uso de
pruebas radiográficas, derivaciones, ansiedad, etc.
El principal daño
potencial del cribado es el posible sobrediagnóstico y sobretratamiento.
6.¿El tratamiento de la
escoliosis produce daños potenciales?
En el estudio
BRAIST (45) se valoró la existencia de daños
potenciales, no encontrando diferencias entre los grupos de tratamiento y de
control ni en el porcentaje de adolescentes con algún efecto adverso (RR: 1,27,
IC 95%: 0,96 -1,67) ni el dolor de espalda, que es el efecto adverso más común
(RR: 0,72; IC 95%: 0,47-1,10).
También en el
estudio BRAIST (45) se valoró la calidad de
vida con la herramienta PedsQL, no encontrando diferencias significativas entre
el grupo tratado con corsé y el no tratado ni en el análisis primario (p=0,97)
ni en el análisis por intención de tratar (p=0,45).
En un estudio que
comparaba la calidad de vida medida con dos instrumentos diferentes,
cumplimentados por los padres, comparando niños y adolescentes (10-18 años) con
EIA tratada con corsé, con otros solo en observación y con niños sin
escoliosis, la calidad de vida no mostró diferencias entre los EIA con y sin
corsé, y tampoco hubo diferencias significativas al compararlos con los
adolescentes sin escoliosis (54). Los varones
tendían a dar puntuaciones más altas que las chicas.
Sin embargo, en
otro estudio en que los encuestados eran los propios adolescentes, utilizando
instrumentos específicos para medir calidad de vida en pacientes con problemas
espinales, la calidad de vida percibida era peor en los pacientes con
tratamiento con corsé durante 23 horas diarias, que en los que lo llevaban solo
por la noche y estos, a su vez, daban peores puntuaciones que los adolescentes
con EIA sometidos solo a observación. Únicamente no hubo diferencias en el ítem
dolor de espalda. Entre los pacientes tratados con corsé, las puntuaciones
fueron peores en las chicas que en los varones, excepto de nuevo en el ítem
dolor de espalda (55).
Los estudios sobre
calidad de vida son, por tanto, discordantes en sus resultados, pero sí parece
repetirse el patrón de peor calidad de vida percibida por el sexo femenino, en
relación con el tratamiento con corsé.
En cuanto a las
complicaciones de la cirugía, en una revisión de datos de la Scoliosis Research
Society Morbidity and Mortality Database, el número global de complicaciones de
la cirugía entre 2004 y 2016 era 1,5% (56).
Descendió progresivamente en las dos fases del análisis: de 5 a 1 por ciento
entre 2004 y 2007 y entre 2013 y 2016. Las complicaciones más frecuentes fueron
infección local, déficit neurológico y complicaciones relacionadas con el
implante.
COSTO-EFECTIVIDAD DEL PROGRAMA DE
CRIBADO DE LA EIA
El tema de los
costes es muy importante a la hora de implantar un programa de cribado. En un
estudio de costes se incluye todo gasto material y humano que se precisa para
la intervención de que se trate. En este caso, el proceso del cribado ha de
prever los costes desde el reclutamiento de los niños, el coste de las
exploraciones clínicas, las radiografías de los pacientes derivados (incluyendo
a los falsos positivos) y las exploraciones y radiografías de seguimiento. Debe
incluir también el coste de los tratados con corsé y de las cirugías. Costes
también serían los gastos de pérdida de productividad por los padres, así como
gastos de viajes, etc. Para comparar con los costes de ausencia de cribado
habría que tener en cuenta los de la derivación por el médico de atención
primaria y todo el proceso diagnóstico-terapéutico posterior. En cualquier
caso, hay que pensar también en el costo-oportunidad: el dinero y los recursos
humanos son limitados, lo que se dedica a un programa, deja de dedicarse a
otro.
La mayoría de los
evaluadores coinciden en que el coste del programa de cribado iguala o es
superior a no cribar, debido a que el exceso de derivaciones supera el coste
total del cribado.
En Europa, Bunge en
Holanda analiza los costes del programa de cribado (39)
encontrando que el coste de evitar que un caso llegue a la cirugía sería por lo
menos de 130 000 €, y que tendrían que ser cribados (número necesario a cribar
[NNC]) unos 5800 niños.
Un estudio de
costes muy completo es el realizado en Hong Kong para el cribado, iniciado en
1995 con seguimiento de 10 años (57). El coste
por estudiante cribado fue 34,61 USD (dólar USA de 2005), el coste por caso
detectado de más de 20°, 4475,67 USD, y por caso tratado, 20 768,29 USD.
En una reciente RS
sobre cribado escolar el costo por alumno varió entre 0,47 y 55 USD (36). Confirmar
un caso (exploración física y radiografías) costó 236,81 USD y llegó hasta 2000
USD cuando se incluía topografía de Moiré. El costo de un tratamiento con corsé
fue de 10 985 USD en Hong Kong, mientras que en Turquía era de 1302. No
obstante, varios análisis económicos determinaron ahorro neto cuando se
contabilizaron evitar la cirugía y los costes familiares que ello supondría
(230102 en 3 años en Singapur y 13132 por 10000 alumnos en Oakland (EE.UU.),
escalando a 4,5 millones ahorrados anualmente para todos los estudiantes de EE.UU. de 12-13
años.
RECOMENDACIONES
DE GRUPOS DE EXPERTOS
La American
Academy of Ortopaedic Surgeons (AAOS), Scoliosis Research Society (SRS),
Pediatric Orthopaedic Society of North America (POSNA) y la Academia Americana
de Pediatría (AAP). 2015. Publican una declaración
conjunta (2):
-Existen beneficios
documentados de la detección temprana y el manejo no quirúrgico de la
escoliosis idiopática del adolescente (EIA), de la identificación temprana de
deformidades graves que se tratan quirúrgicamente, y de la incorporación de la
evaluación de niños para detectar EIA por parte de profesionales de la salud
capacitados como parte de su atención.
-Los exámenes de
detección de deformidades de la columna deben formar parte de la visita del
programa de salud infantil para las niñas a los 10 y 12 años de edad, y para
los niños una vez entre los 13 o 14 años de edad.
-Los programas de
detección eficaces deben contar para la evaluación con personal bien
capacitado, que pueda utilizar el test de Adams y mediciones con escoliómetro
para identificar correctamente y derivar adecuadamente a las personas con EIA
para una investigación más profunda.
-Los principios de
ALARA (as low as reasonably achievable) (58) deben aplicarse en la
obtención de imágenes diagnósticas de niños para reducir la exposición a la
radiación derivada de las imágenes de la columna en casos de EIA.
-Estudios recientes de
alta calidad demuestran que intervenciones no quirúrgicas como el uso de corsé
y los ejercicios específicos para escoliosis pueden disminuir la probabilidad
de progresión de la curva y así evitar requerir tratamiento quirúrgico.
La 2016 SOSORT (International Scientific
Society on Scoliosis Orthopaedic and Rehabilitation Treatment) GUIDELINE
Aunque es una guía
dirigida fundamentalmente al tratamiento, respecto al cribado expone (resumen):
-Se
recomiendan los programas de cribado escolar para el diagnóstico precoz de la
escoliosis idiopática.
-El
cribado escolar debe realizarse utilizando el escoliómetro durante la prueba de
flexión anterior del tronco (test de Adams).
-Se
recomienda que, para los programas de cribado de escoliosis, se utilicen 5° o
7° de ángulo de rotación del tronco como criterios de derivación (5º si IMC
≥85).
-Se
recomienda que, cada vez que evalúen niños de 8 a 15 años, los pediatras,
médicos generales y médicos del deporte realicen el test de Adams con fines de
cribado de escoliosis, utilizando el escoliómetro.
-Se
recomienda que los exámenes clínicos de seguimiento se realicen al menos dos
veces al año.
-Se
recomienda que la magnitud de la curva se mida utilizando el método de Cobb.
-Se
recomienda que todos los pacientes con escoliosis idiopática, incluso si no
reciben tratamiento, sean seguidos regularmente.
La U S Preventive Services Task Force (USPSTF)
2018 (59).
El cribado puede
identificar la escoliosis idiopática del adolescente (EIA). El uso de corsé y,
posiblemente, el tratamiento con ejercicios puede interrumpir o ralentizar la
progresión de la curvatura durante la adolescencia. Sin embargo, existe poca o
nula evidencia sobre los resultados a largo plazo de la EIA tratada en la
adolescencia, la asociación entre la curvatura al alcanzar la madurez
esquelética y los resultados de salud en la edad adulta, los posibles daños de
la detección o del tratamiento de la EIA, o el efecto de la detección de la EIA
en los resultados de salud en la edad adulta.
La USPSTF concluye
que la evidencia actual es insuficiente para evaluar el balance entre
beneficios y riesgos del cribado de la escoliosis idiopática del adolescente en
niños y adolescentes de 10 a 18 años. Las búsquedas de literatura que han
realizado en enero de 2025 en la base de datos MEDLINE y en la Biblioteca
Cochrane, mostraron una falta de nueva evidencia que respalde una revisión
sistemática actualizada sobre el tema en este momento.
Recomendación de la USPSTF: Posicionamiento I
(evidencia insuficiente).
El UK National Screening Committee (NSC) 2021 (2).
Basado en la última
revisión del UK NSC sobre esta afección, que tuvo lugar en marzo de 2021, el UK
NSC no recomienda el cribado de la escoliosis idiopática del adolescente por
considerar que no existe suficiente evidencia que demuestre si la detección temprana
de la escoliosis mediante el cribado produce mejores resultados de salud que
esperar hasta que se desarrollen los síntomas.
RESUMEN Y CALIDAD DE LA EVIDENCIA
● Con calidad de la evidencia baja, existen
insuficientes pruebas de que el cribado de la escoliosis del adolescente
disminuya la morbi-mortalidad, los problemas psicológicos o el dolor a
medio-largo plazo.
● Con calidad de la evidencia baja, no se conoce con
certeza el riesgo de que una escoliosis leve evolucione a grave.
● Con calidad de la evidencia alta, el test de
cribado (test de Adams) es simple, pero es poco preciso utilizado en un
programa de cribado (S: 84,4-92%; E: 60-93%; VPP: 5-17,3%). Si se añade escoliómetro mejora la precisión
(S: 71%; E: 83-97,1%; VPP: 29,3-54,1%) (59).
● Con calidad de la evidencia media-alta, el
tratamiento con corsé en curvas >20° disminuye la posibilidad de que lleguen
a 50° (dintel de la cirugía).
●
Con calidad de
la evidencia baja, la supresión de
programas de cribado da lugar a derivaciones más tardías, menos tratamientos
con corsé y más cirugías.
BALANCE RIESGO-BENEFICIO
La EIA es un problema de salud importante para
el que existe tratamiento conservador de moderada eficacia. La detección fuera
de un programa de cribado da lugar a diagnósticos de casos más evolucionados,
con mayor probabilidad de requerir cirugía.
Si el cribado de la escoliosis se realiza en
el contexto del programa de salud infantil, por profesionales sanitarios formados
y con posibilidad de continuidad asistencial, control periódico de los
pacientes y comunicación fluida con el segundo nivel asistencial
(rehabilitación o traumatología), se dan las condiciones adecuadas para
realizar este cribado.
Se propone el esquema de actuación descrito en
el Algoritmo de la AEPap (60):
https://algoritmos.aepap.org/algoritmo/118/cribado-de-la-escoliosis-idiopatica-del-adolescente
RECOMENDACIÓN
DE PREVINFAD
(GRADE) (61):
Se sugiere el cribado de la escoliosis
idiopática del adolescente, realizada por el pediatra, mediante test de Adams y
escoliómetro, con criterios de seguimiento y derivación claros:
RECOMENDACIÓN DÉBIL A FAVOR
ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA
● Se realizó una búsqueda en PubMed en fecha 9 de abril de 2014 y
actualizada en 2026, con dos estrategias:
"Scoliosis"[Mesh] AND "Mass
Screening"[Mesh] AND ("humans"[MeSH Terms] AND (systematic[sb]
OR Meta-Analysis[ptyp] OR Clinical Trial[ptyp] OR ("comparative
study"[Publication Type] OR "comparative study"[All Fields]))
AND ("infant"[MeSH Terms] OR "child"[MeSH Terms] OR
"adolescent"[MeSH Terms]))
"Scoliosis/therapy"[Mesh] AND
((systematic[sb] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Clinical Trial[ptyp]) AND
"2009/04/10"[PDat] : "2014/04/08"[PDat] AND
"humans"[MeSH Terms] AND ("infant"[MeSH Terms] OR
"child"[MeSH Terms] OR "adolescent"[MeSH Terms]))
●
Se buscó con términos equivalentes
en la base de datos Embase.
●
Se extrajeron las referencias
relevantes de los estudios obtenidos con estas estrategias de búsqueda.
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